Viernes 7/03/2008 18:48

Una cooperativa de actores a fines del 1600

Escribe: Felipe Rodolfo Arella*

El licenciado Felipe Rodolfo Arella es secretario del Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo e investigador de la Universidad de Belgrano.

 

            Luego de ver la película “El Libertino” interpretada por Johnny Depp y Samantha Morton, como hago habitualmente cuando tengo alguna duda histórica sobre el relato del film, fui a consultar a Google. Busqué “Conde Rochester” y aparecieron los datos sobre ese señor que efectivamente había vivido en época de Carlos II de Inglaterra y parece que tenía algunas costumbres licenciosas, ya que sostenía que su único principio era “el violento amor por el placer”. Fue dramaturgo, poeta y escritor satírico. El rey lo nombró  Maestro de Artes. Conoció a una de sus tantas amantes, una actriz que llegó a descollar allá por el 1680, Elizabeth Barry, personaje que también aparece en la película.

            Me dije: Ya que estamos encontrando información que corrobora lo que terminé de ver, sigamos buscando. Le pido a Google que me diga quién era esta señora y casi me sofoco de la emoción. No era para menos: la Barry, además de excelente actriz y amante de Rochester y de Carlos II fundó una cooperativa de actores junto a Thomas Betterton, Anne Bracegirdle y otros doce  compañeros de trabajo. Eso fue en 1695, cuando ya había muerto Carlos II.

 

Un poco de historia

            Carlos II fue hijo de Carlos I, depuesto por la revolución organizada por Oliverio Cromwell quien lo enjuició y cortó la cabeza. El príncipe heredero fue salvado por el padre del conde de Rochester. Cuando, luego de la muerte de Oliverio, Carlos II vuelve a tomar posesión del trono, se siente obligado hacia Rochester hijo a quien apoya y encomienda que viaje a Francia e Italia para estudiar cómo se desenvolvía el teatro en esos países.

            El retorno del Carlos II al poder se conoce como la Restauración y como ocurre luego de una agobiante y carnicera dictadura, la recuperación de la libertad derrapó hacia el libertinaje y toda la Comedia de la Restauración era una expresión de ese comportamiento social.

 

Las compañías teatrales

Para tener una sala de teatro se requería un  permiso real, la patente, y esta autorización, como suele ocurrir, se daba a algunos pocos amigos y parientes. A partir de 1660 vuelven las representaciones teatrales que habían estado suspendidas durante los 18 años de la dictadura puritana de Cromwell.

En ese año Carlos II otorgó a Thomas Killigrew y a William Davenant sendas licencias para formar compañías de actores: la Compañía del Rey el primero y la Compañía del Duque el segundo.

            En la Compañía del Rey trabajaba Thomas Betterton. Esta empresa fue posteriormente vendida, lo mismo que la Compañía del Duque, a Chistopher Rich quien creó la United Company en 1693, un verdadero monopolio teatral. En esta empresa, además de Betterton, trabajaban Barry y Bracegirdle.

            Las durísimas condiciones laborales impuestas por Rich a sus actores hicieron que estos tres encabezaran un movimiento huelguístico contra las disposiciones del empresario.

            Como la situación no mejoró y la United Company desapareció, 15 actores formaron una cooperativa de trabajadores conocida como Betterton Company, en 1695, con un aporte de $ 100  libras cada uno, la que obtuvo su patente del rey  Jacobo II.

            El hecho es muy significativo porque ésta fue, sin lugar a dudas, una cooperativa surgida de una empresa en quiebra. También, porque había socias que eran actrices, situación novedosa en esa época porque en las obras teatrales los papeles femeninos los interpretaban varones.

 

El sino del cooperativismo

            Las circunstancias que dieron lugar a la formación de esta cooperativa nos muestra, con claridad, que la razón de ser del cooperativismo se la encuentra en la autoprotección de los trabajadores frente a los abusos de los empresarios, sean éstos oferentes de empleos o vendedores de productos de primera necesidad. En el primero de los casos, mediante la constitución de cooperativas de trabajo que elimina el pago de plusvalías; en el segundo, mediante la organización cooperativas de consumo para abaratar los precios de las mercaderías al eliminarse intermediarios.

            Resulta interesante que, por lo menos a fines del siglo XVII, ya se conocía la forma cooperativa de organización empresaria como un modo autogestionario de trabajo. Lamentablemente no puedo dar más noticias sobre esa cooperativa que probablemente habrá continuado, por lo menos, hasta 1710, año del fallecimiento de Thomas Betterton. 

 

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